Voci Libere
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Articoli e saggi
Las Voces Bajas de Manuel RivasHace poco una buena amiga me regaló este libro. Qué extrañas son las lenguas. Qué diferencia tan abismal entre la norma y el significado que pretenden atrapar las palabras: el sustantivo “amiga” admite casi incontables numerales; “buena amiga” solo admite tres (una, dos y tres). El resto (“veinte amigas”, por ejemplo) se refiere a otra cosa. Lo dejé dormir, con pena, porque la vida del maestro se ha complicado mucho últimamente. Hacemos todo tipo de imbecilidades inventadas por necios que seguramente no leen mucho, y apenas queda un recodo para disfrutar del refugio de un buen libro. Pensarán los necios, como lo han hecho durante toda la historia, que eso de leer es peligroso. Y si somos maestros y mujeres, directamente terrorífico. Pero bueno, tampoco es difícil burlar a un necio… Así que pude leer el libro. Ahora solo necesito leerlo al menos diez veces más. El regalo no pudo ser más acertado: el pasado martes, en el seno del programa "Letras Capitales" del Centro Andaluz de las Letras, Manuel Rivas presentó en la Biblioteca Pública de Sevilla este último libro, Las voces bajas. Leer esta obra es paladear las palabras, los sentimientos, los sonidos de los animales, de los recuerdos y de la vida auténtica, la vida íntima. Escuchar a Manuel Rivas a poco más de un metro es volar en ese espacio donde lo real y lo imaginario dejan de percibirse como contradictorios (esta idea no es mía; viene en el libro y procede del Manifiesto surrealista). Manuel habló de lo que le dio la gana, habló como si hablara solo, habló cautivando como un encantador de serpientes a todos los que estuvimos allí. Qué gusto escuchar sus reflexiones, sus recuerdos, sus sensaciones, sus elegantes ironías y sus punzantes y sutiles toques de humor. "La relación erótica entre las lenguas" (y el posible nerviosismo en el ministerio ante tal comentario...); el miedo y la risa infantiles provocados por unos gigantes cabezudos que representaban a los Reyes Católicos (y su risa en voz baja continua por la monarquía en general...); la sabrosa anécdota del loro valleinclanesco; “la literatura comprometida de los horóscopos”; la sonrisa arrasadora y anarquista de su hermana María; y sobre todo, la voz baja de su madre, siempre. Esos, entre otros muchos imposibles de resumir, fueron los soliloquios de Manuel Rivas en aquel encuentro. Y al final regaló algo sin precio: leyó como un juglar poeta un capítulo de su obra. Manuel Rivas habla en voz baja, escribe en voz baja y grita en voz baja. También muerde en voz baja. Cuando en las últimas páginas nos recrea esa época convulsa, a finales del régimen de la Momia, “en la que el suelo de la historia tenía esa fragilidad de una fina capa de hielo” sientes la rabia, la esperanza, el humor y el engaño con tanta intensidad como si hubieras vivido todo aquello en primera fila. Las voces bajas es un refugio acogedor frente al berrido ensordecedor dominante. No es un libro que "enganche"; simplemente, secuestra. Hay que leerlo despacio; cerrarlo de vez en cuando; releer algunos fragmentos y renunciar a entenderlo; dejarse a veces llevar por la sugerencia y no por la historia; permitir que rescatemos nuestras propias voces bajas. Es de esos libros cuyos personajes andurrean por casa durante mucho tiempo como si fueran parte de nuestra familia. Una obra donde nada falta y nada sobra. Por eso resulta difícil seleccionar un fragmento… "No sabemos lo que la literatura es, pero sí que detectamos la voz de la literatura. En los libros, en la vida. Esa boca raramente avisa antes de abrirse. Tiene la forma de un rumor. De un murmullo. Incluso puede estar cerrada, herida, y sentir cómo en ella enjambran excitadas las palabras. Puede ser una boca tuerta, pintada, voluptuosa, deshidratada. Puede ser escandalosa, incontinente, enigmática, malhablada, balbuciente. Lo que no puede querer es dominar. Es una boca siempre excéntrica. (...) Yo conocí muy pronto esa boca. (...) En aquel momento era, ni más ni menos, la boca de mi madre hablando sola." Cuando terminó el acto, no estaba prevista la firma de libros, pero poco me importó. Ya en el coloquio le hice una pregunta con la absoluta seguridad de que no la contestaría. Pero me daba igual: quería escucharlo un poco más y comprobar si sus ojos también hablaban en voz baja. De la misma manera, casi con fervor, me acerqué para que me dedicara el libro. Le dije mi nombre y el de la persona que me lo había regalado. Abrió mi libro y con su pluma dibujó un esbozo de una barca vieja, con la proa hacia arriba, incompleta y eterna. “A Leonor. De la madera de los sueños” Quiero regalarle la dedicatoria a mi buena amiga, Michela. |
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Racconti e poesie
LA ETERNIDAD DEL AMORLA ETERNIDAD DEL AMOR Es noviembre, pero hoy hace un día precioso. El sol, según se alza en el horizonte, se ha filtrado a través de los visillos hasta darme en los ojos y despertarme. Me ha sacado de un sueño donde el principal protagonista eres tú. La fantasía de mi subconsciente es tan real que me he girado en el lecho buscando el contacto, la cálida suavidad de tu cuerpo. Sé que no estás donde te imagino, pero mi mente se niega a asumir una realidad tan absurda y permanezco con los ojos cerrados, abrazada a la almohada, fantaseando con los recuerdos, imaginándote feliz de despertar a mi lado, sonriente al vislumbrar la mañana perfecta que se insinúa en el exterior. Tu mirada serena, radiante se dirige más allá de los cristales observando el mar. Ese Mediterráneo que nos une y nos separa, y que siendo el mismo, es tan diferente. Ese mar en calma que cual espejo trae a mi memoria tu imagen pensativa, mirando sosegado la tierra que dejaste atrás, abandonándolo todo durante unos meses para que nuestro encuentro fuera posible. Porque ahora, ya despierta, mientras tomo café en este paseo marítimo de Almuñécar, esperando que en breve tornes a mi lado y enlazados de las manos volvamos a pasear por estas playas, por estas calles que aún mantienen las árabes fragancias adheridas a los muros de sus casas y sus flores, se manifiesta incuestionable lo que me planteaste durante uno de nuestros primeros encuentros: "¿Estará mi espíritu buscando su antiguo hogar donde tú estabas conmigo?. Porque te conozco y no he tenido ninguna sorpresa viendo tus fotos y me parece acordarme de la expresión de tu cara... Me despiertas algo muy antiguo o escondido que me asusta y sin embargo, me encanta, y me fascina y me atrae...". Incontestables tus preguntas al tiempo que irrebatibles, porque durante todo este tiempo, ya hace más de un año, el convencimiento de ser a ti a quien siempre busqué en tantos otros rostros, en tantas otras almas no ha hecho más que crecer y crecer en mi interior. Hoy te espero con la ansiedad del primer día, añorando tus ojos castaños sonrientes al mirarme, evocando una y otra vez la paz que me colma aún en la distancia a través de la dulce melodía de tu voz. Encontrarte fue apaciguar mi alma, sosegar mi espíritu belicoso, en guerra continua con la vida, enfadada con ella, en perpetua búsqueda del complemento imposible, inexistente... Rememoro aquellas tus primeras palabras abandonadas en un pliego sobre mi almohada: "Me gustas como me gustan los cactus por sus espinas torcidas, por su voluntad para protegerse a sí mismos, por su afán de asustar a quien no sabe apreciarlos, por sus ganas de vivir a pesar de las dificultades, por su crecimiento tranquilo y discreto, por la generosidad y profunda delicadeza que te regalan el día en que florecen". Percibirte por fin fue caer en la cuenta de que mi amor por ti viene de antaño, pues ahora estoy convencida de que infitas veces nos encontramos e infinitas veces debimos alejarnos, las circunstancias nos obligaron a ello, impidiendo que un futuro juntos se hiciera realidad. No sé qué cuerpos habitaron nuestras almas en nuestras sucesivas reencarnaciones en pos del encuentro definitivo, sólo sé que hoy, mientras ambos esperamos con paciencia que la distancia espacial que nos aleja se diluya definitivamente, siento que estoy más enamorada de ti que nunca, que mi espacio y mi tiempo es ya inconcebible sin ti..., me percato de que deseo envejecer a la orilla de tu sueño, de tu risa, contemplar la vida con tu mirada, escribir poemas con tus manos, ver amanecer desde tu cama y asida a un pliegue de tu talle recorrer el camino que me resta, siempre, siempre a tu lado. Advierto absolutamente que, el espejismo de hacer posible la unión de dos almas gemelas vagando por el cosmos en continua e infinita búsqueda, está a punto de acabar. Inmersa en este sentimiento de paz que hallarte y reconocerte me provoca, espero en calma tu último regreso. Hasta muy pronto amor.
Racconti e poesie
MUERTE EN SEVILLA
<< ¡ASALTO A MANO ARMADA EN UNA SUCURSAL DEL BNL DE SEVILLA>> << ¡Tras un asalto a mano armada en la sucursal de la BNL – BNP Paribas de Sevilla, ha sido herida y muerta la famosa pintora italiana Agostina de Anastassini!.>> << Sobre las once de la mañana de ayer se produjo un robo a mano armada en la sucursal que la banca BNP Paribás, tiene en la calle Bilbao, nº 3 de Sevilla. A esas horas y dado que estamos a primeros de mes, la sucursal estaba llena de público. Los ladrones, que según los testigos, eran tres, entraron encapuchados y empuñando pistolas, conforme a la información cedida por la policía, Five-seven 5.7 x 28 mm, también conocidas por “las mata policías”, pues sus balas tienen el poder de atravesar los chalecos antibalas desde una distancia de 200 metros de disparo. En principio, los ladrones, después de amedrentar al público visitante, se dirigieron a la zona de las ventanillas y amenazaron con disparar uno a uno a todos los presentes si no se comenzaba inmediatamente a vaciar la caja fuerte en unos sacos que llevaban con ese objeto. El tiroteo se inició cuando al intentar huir con el botín, se encontraron con que los cuerpos especiales de la policía, alertados por la alarma silenciosa del interior del banco, se habían posicionado en todas las posibles salidas de la entidad bancaria impidiéndoles la huida. Los ladrones, seguros de sí mismos y sintiéndose protegidos por las armas que usaban trataron de abrirse paso a balazos, dando lugar en ese momento a que se entablara un fuego cruzado entre los malhechores y las fuerzas de seguridad del Estado. Los clientes del banco, ya muy asustados, se tiraron al suelo parapetándose tras todos los objetos que se encontraron en su camino, sin embargo, desgraciadamente, la Sra. de Anastassini, en un arrebato de histeria suicida, se arrojó corriendo hacia la calle, siendo alcanzada por una de las ráfagas de fuego. Su cuerpo fue retirado por los servicios de emergencias de la ciudad, sin que ya se pudiera hacer nada por su vida...>>.
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Los Anarquistas Sardos
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Narrativa galega contemporaneaIn ambito galego, oltre a Cunqueiro, di cui si è già parlato, va ricordato Carlos Casares (1941-2002), di Xinzo de Limia, editore, critico e docente. Ha pubblicato romanzi come Xoguetes para un tempo prohibido (Giocattoli per un tempo proibito, 1975), sull’adolescenza e giovinezza di un ragazzo d’estrazione popolare del dopoguerra, dal paese al collegio di religiosi ai circoli universitari antifranchisti; Ilustrísima (1980), su una crociata oscurantista e bigotta nella Orense di inizi Novecento contro il primo cinematografo, che un vescovo liberale non riesce a fermare; Os mortos daquel verán (I morti di quell’estate, 1987), composto dai rapporti inviati da un inquirente ai propri superiori intorno a un caso sospetto, che mette in luce il conflittuale ambiente di una fabbrica alle soglie della guerra civile; Deus sentado nun sillón azul (Dio seduto su una poltrona blu, 1996), incentrato sulla figura di un intellettuale profascista, colto e sensibile, ma moralmente spregevole, che giustifica ogni efferatezza con la legge del più forte e finisce vittima del proprio fanatismo: una donna che ebbe un tempo una relazione con lui guarda dalla finestra la sua curva figura di decrepito ex dio in poltrona e rammenta le sue truci gesta negli anni trenta e quaranta. Xosé Luis Méndez Ferrín (Ourense, 1938) carica di contenuti ideologici un universo fantastico a tinte esotiche e letterarie (dalle leggende celtiche alle gesta cavalleresche), giungendo talora alla fantapolitica e all’allegoria della storia galega. Il grifone (Xa vai o griffón no vento, 1984, Premio Nacional de Narrativa) di Alfredo Conde (Allariz, 1945) procede su due piani paralleli e connessi: nei capitoli dispari uno scrittore odierno cerca un surrogato alla propria vena inaridita in flirt e ciance su una mitologica figura di grifone mezzo anguilla e mezzo leone, capace di venire a ispirarlo percorrendo secoli e distanze in acque sotterranee; nei capitoli pari un inquisitore cinquecentesco lavora segretamente per salvare la sua terra galega dal flagello dell’intolleranza di Filippo II e mantenere aperti i canali attraverso i quali vi giungono i libri messi all’indice.
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IL 1648 A SASSARI: L'ANNO DELLA GRANDE PAURALe fotografie delle processioni in Sardegna sono di Gianni Calaresu "SI SOTTOPOSERO AD ATROCI SUPPLIZI PER ALLONTANARE LA PESTE E LA GUERRA" Nella primavera del 1648 si diffuse in città il timore superstizioso di oscure catastrofi. A determinarlo avevano forse contribuito le ingiunzioni dei vescovi e le maledizioni che l’autorità ecclesiastica lanciava contro chi si fosse rifiutato di pagare le decime. I sassaresi vivevano nell’attesa della vendetta divina. Si videro allora per le strade lugubri cortei di persone che si flagellavano e si ferivano per versare il sangue sulla terra. Finché si sperò di poter ottenere il perdono divino con una processione fino alla chiesa di Balai... Dei mesi del terrore resta una singolare testimonianza in un poemetto in lingua spagnola. L’immagine di una società commista di superstizione e di paura.
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IL DIALETTO DI SASSARI E' NATO A SORSO?IL DIALETTO DI SASSARI E' NATO A SORSO? Io, certe volte, non sono un uomo coraggioso, lo confesso. Ho tutti i numeri per dire il contrario: la mia nascita e l’educazione a Nuoro, la vita un po’ spericolata, le mie strane scelte, in tutti i campi; ma non sono un uomo coraggioso. Da dieci anni ho un problema che mi cruccia, e che si presenta lucidissimo nella mia mente, con tanto di documenti: secolo, anno, giorno, e soprattutto la firma, a chiare lettere, di un testimone o di un notaio. Ma non ho mai avuto una tal carica di coraggio per dire le cose che pensavo. Da dieci anni a questa parte ho cominciato a nutrire il sospetto che il dialetto sassarese, contrariamente a quanto è stato detto dai più insigni cultori della materia, da Wagner, Bottiglioni, Tomaso Napoli, Meyer Lubke, fino a L. Bonaparte, Mallzan, Sauna, Guarnero, Spano, Angius, Tola, non è nato all’interno della città di Sassari, attorno alle mura del Castello, o dentro il perimetro della città “storica”. Il dialetto dì Sassari è nato altrove, forse neppure molto lontano, ma non è nato in città.
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